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Casa Estuche

VIVIENDAS

Description

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  • Superfície: 200 m2
  • Localidad: Barcelona
  • Fecha: 2012 - 2015
  • Asesoría estructura: Óscar Frago
  • Fotografía: José Hevia
  • Un proyecto y obra de rehabilitación es una búsqueda en si que se inicia en el pasado para catapultarse hacia adelante. La comprensión de las motivaciones, los orígenes, condiciones y hechos arquitectónicos transcurridos con anterioridad al nuevo proyecto o intervención que se plantee nutren de manera directa el proceso. A su vez el nuevo programa y sus habitantes deben ir encajandose en esa reconstrucción de lo sucedido para exprimir al máximo el uso y vivencia del espacio. En éste caso el edificio, en el que se situa la intervención, ofrece a primera vista una fachada de composición académica atendiendo seguramente a las circunstancias contextuales de la época ya que fue proyectado por Carlos Martínez Sánchez -en el año 1941-, arquitecto que fue miembro del G.A.T.C.P.A.C. Encontramos que la estructura existente está dominada por un eje longitudinal que viene marcado por la fuerte presencia de un muro de fábrica que transcurre por el eje del espacio en ese sentido paralelo al muro de una de las dos fachadas principales. Entre ambos se apoya parcialmente una gran crujía; dos crujías más pequeñas y en sentido contrario completan el forjado, entre los patios de ventilación y la medianera con la finca colindante a poniente. Las descubrimos durante el derribo de los antiguos falsos techos. Bigas de hormigón armado de hasta 7 metros de longitud en el amplio espacio que origina el giro del muro central y que provoca que aquel se convierta en un mirador sobre la plaza y su frondoso arbolado que conforma un privilegiado paisaje urbano. La nueva concepción espacial del proyecto de rehabilitación y interiorismo plantea dos potentes ejes visuales y de entrada de luz natural que atraviesan la casi totalidad de la vivienda en el sentido longitudinal. Y mediante una sencilla operación estructural en los dinteles de los 5 pasos de puerta que agujerean el muro de fábrica se potencian también una sucesión de múltiples ejes en sentido transversal que ayudan a inundar de luz el pasillo central desnaturializándolo de su condición pasada y así poder ofrecer una idea de concatenación de espacios múltiples -sin excesivas jerarquías- articulados mediante una tipología de elementos de carpintería interior muy diversa y a la vez específica en los lugares de fricción de dichos espacios. La fluidez y continuidad de ese deambular secuenciado viene reforzada por la presencia ininterrumpida de dos elementos básicos del proyecto: en el suelo un pavimento de lamas macizas de madera de roble y a su vez en el techo -provocando un efecto de suspensión mediante un voladizo- una fina lámina de cartón yeso. Los armarios no son armarios, son refugios. Las puertas no son puertas, son arquitectura en si, son parte de ella y a su vez son su disolución, como sucede con el pesado muro de fábrica que se acaba convirtiendo en un cuarteto sinfónico de claras reminiscencias neoplásticas. Se incorpora además un segundo nivel de relación friccionada mediante el diseño de distintas famílias de celosías o elementos móviles sobre guías deslizantes o ejes pivotantes que posibilitan un uso y percepción cambiante del espacio. La materialidad de dichos elementos es diversa, como lo es el cometido de todos ellos que busca enriquecer al máximo la experiencia espacial mediante una mínima variedad de materiales: madera de roble, vidrio y acero inoxidable. Algunos reflejan, otros filtran, otros silencian, tapan o escamotean. Todos se accionan manualmente y dan paso a otro espacio, quieren ser pequeñas arquitecturas móbiles, que se diluyen; aparecen y desaparecen, a la vez que sus habitantes pueden establecer una relación de profunda complicidad y juego sutil. El programa queda esparcido por un “continuum spatia” en el que la cocina ejerce de rótula principal al estar ubicada en la encrucijada de los dos ejes más importantes: el longitudinal y el transversal. Es pues una cocina cualificada grácias a la conexión con la terraza y además también por la incisión realizada en el nuevo falso techo que deja a la vista la estructura del forjado, aumentando considerablemente la proporción del espacio interior en altura. El balcón-terraza crea un interesante espacio intersticial, que perceptivamente ensancha la cocina hacia el exterior y en el que se plantea una filtro vegetal como medida de apantallamiento acústico. A su vez dicho filtro ayuda a aportar cierta intimidad. El dormitorio principal se plantea con el baño integrado de manera desacomplejada en la misma estancia para beneficiar a toda la habitación, e incluso al pasillo, del chorro de luz natural que entra por el gran ventanal. El único espacio del baño que queda completamente cerrado es pues el del inodoro; tras un biombo de madera lacada, que a su vez cierra lateralmente la ducha de las visuales hacia el dormitorio y el pasillo. Lo mismo sucede con el gran vestidor cuyo biombo separador hace a su vez de cabezal de cama y queda abierto por sus dos extremos, por uno de los cuales comunica con el mueble -que sostiene el lavamanos- y el gran ventanal de la fachada posterior, posibilitando la entrada de luz natural directa también al vestidor, en el que se articulan una serie de juegos visuales mediante espejos y cerramientos de acero y vidrio correderos para ampliar perceptivamente el espacio. Un hecho similar se configura en el pasillo de acceso al lavadero y la zona de almacenaje y máquinas de la casa. Un gran biombo compuesto por un fino enlistonado horizontal de roble macizo a modo de celosía ciega sobre puertas y paramentos -que no llegan hasta el techo- resguarda dos pequeños aseos y además se refleja en dos grandes espejos de suelo a techo que tiene enfrentados. Espejos que no son más que puertas pivotantes del gran armario de abrigos del que se dota la casa y que provocan con sus reflejos y sutiles juntas un guiño visual en ese tránsito, como sucede también en el vestidor del dormitorio principal. La iluminación artificial de la casa es también un aspecto en el que se a puesto extrema atención. Se mezclan tres tipologías lumínicas: el ya mencionado foco direccionable, una serie de perfiles continuos de luz led (más arquitectónica) incorporados en los diferentes muebles (cocina, vestidor, armarios, lavadero, etc) y por último algunas lámparas decorativas. El proyecto busca dotar al espacio de unas cualidades fieles a los orígenes de un pensamiento moderno que subyace en la arquitectura encontrada. Hacer emerger esos pensamientos y exprimir la bondad de sus principios de manera tranquila y a la vez propositiva mediante la interacción con el habitante es el ánimo de una propuesta que aunque se ve beneficiada de una abundancia en los medios y recursos, no pretende hacer de ellos un festín, sino más bien una oportunidad para plantear, desde el silencio, una arquitectura con alma. Texto: Tomás López Amat