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Sans & Sans – C.C. L’Illa

Comercial

Description

Services

  • Superfície: 21m
  • Localización: C.C. L'Illa - BCN
  • Fecha: 2018
  • Diseño gráfico: Andrés Requena
  • Fotos: José Hevia
  • Ésta nueva propuesta comercial para Sans&Sans se emplaza en el centro comercial L’Illa Diagonal de Barcelona. En un pequeño local que ocupa exactamente 22m² , con 4,63m de fachada abierta al pasillo, 4,34m de profundidad y 2,8m de altura libre; además de un friso plano de 1m de altura en el que el centro comercial obliga a disponer de un rótulo según las medidas de la normativa interna del centro. El local nº 1.48 en el que se ubica la tienda está situado en el pasillo principal de la planta sótano (destinada a gastronomía y restauración) de las galerías comerciales que ocupan dos plantas dentro del edificio principal del gran complejo e intervención urbana en la Avenida Diagonal; obra que fue merecedora de un premio FAD de arquitectura en 1994 para sus autores: los arquitectos Rafael Moneo e Ignasi de Solá-Morales. Cuatro años han pasado desde nuestro diseño para la primera tienda “Sans&Sans - Casa de té” en la calle Argenteria del barrio del Born de Barcelona, y casi diez años desde el primer encargo recibido consistente en adecuar un local de 110 metros con las dos marcas (Cafés El Magnífico y Sans&Sans), en una tienda ubicada también en la misma Av. Diagonal de Barcelona, desaparecida a principios del año 2013. Durante éstos últimos años hemos procurado crear un lenguaje propio para la identidad corporativa de Sans&Sans mediante la experiencia en su espacios (y a través también del diseño de varios objetos) reconocible en diversas escalas y tipos de intervención. En contraste con el café hemos dotado al mundo del te en Sans&Sans de un imaginario relacionado con la curva, lo luminoso, sensual al tacto, delicado,… en contraposición al otro producto y la otra marca, idea que parte del diferente proceso al que se somete la materia prima (tueste vs. infusión) antes de su degustación y consumo. Ese camino se ha desarrollado en paralelo a la aparición de todo un mundo cromático y visual trabajado por el diseñador Andrés Requena para el desarrollo de una nueva identidad gráfica de Sans&Sans que ha evolucionado mucho desde 2014 cuando Andrés creó el nuevo logotipo, en 2014. En este tiempo ha aparecido una extensa variedad de producto presentado en un packaging diseñado también por A.Requena en esa misma línea de trabajo. Ésta nueva tienda pretende asumir esos dos hechos; en primer lugar la trascendencia de los códigos formales ya desarrollados anteriormente (pero con una nueva especificidad a modo de variaciones sobre un mismo tema); y en segundo lugar todo ese producto, cargado de fuertes códigos gráficos, visuales y cromáticos de gran personalidad. El diseño interior planteado busca facilitar una escena propicia a todo ese trabajo de diseño gráfico e identidad visual en el producto; y a su vez seguir creando una constelación de espacios y objetos (no son propiamente muebles) en los que se destila un quehacer formal que los asocie a la identidad de los espacios Sans&Sans. En este caso, las medidas del espacio disponible, tras unos estudios prelimaneres de encaje, nos indujeron a plantear una pieza cilíndrica, de radio 2.150 mm, abierta al pasillo definiendo una planta en forma de herradura, elevada 10 cm sobre pavimento continuo (de microcemento) y con una altura total de 2,64m, decreciente de manera escalonada que resuelve de esa manera su encuentro con las dos medianeras existentes, en forma de mansarda, separadoras de los dos locales vecinos. El biombo está formado por lamas verticales de 5 cm de ancho que fueron instaladas una a una sobre una estructura metálica pre-ensamblada y lacada en taller. Todo el conjunto busca propiciar un intersticio entre dicho elemento que hace de soporte, ordenando casi todo el programa, y el perímetro de cerramiento que forman las tres paredes preexistentes del local, a modo de lo que sucede en ciertas arquitecturas históricas como las del barroco: la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane en Roma -1646-, de Francesco Borromini, es un claro ejemplo. En ese nuevo espacio se ubican dos almacenes, escamoteados tras unas puertas de lamas; mediante estudiadas inserciones en la forma de herradura se diseñan unos grandes nichos donde exponer el producto o ganar algún pequeño armario, también camuflado tras el ritmo de las lamas de madera de fresno, tratada al aceite. Además de exponer el producto en sus cajas o latas el programa plantea dos experiencias más que tienen que ver en como se articula el espacio: la venta de té a granel y la degustación. Cada una tiene su lugar, se han concebido y ubicado unos muebles que son soporte de esas dos acciones, desde una visión casi litúrgica. La iluminación diseñada trata de dar distintos niveles de atención: el producto se ilumina mediante unas líneas led camufladas en las estructuras de hierro que hacen de estanterías. El espacio se destaca del ‘ruido visual’ de su entorno mediante una iluminación específica para el biombo de lamas, mediante unos focos sobre dos carriles electrificados, embutidos en el falso techo (acondicionado con placas de absorción acústica en negro), y las 50 latas de 4kg expuestas sobre él; por último las lámparas Globo de Miguel Milá suspendidas sobre los dos muebles principales -acabados en microcemento gris y superfícies acrílicas blancas-, ofrecen un contrapunto más doméstico. El acero es el otro material con el que se han diseñado unas peanas junto al mueble de degustación. La fase final (proyecto ejecutivo, producción e instalación) fue un complejo reto acometido en tan solo dos meses de desarrollo hasta su obertura, bajo las específicas condiciones de obra (restricciones de ruido y olores) de unas galerías comerciales llenas de público a todas horas, obligando a plantear la inclusión -en su diseño- de estrategias de producción apropiadas, más cercanas a una instalación efímera que no a un local comercial al uso. La bebida del té se ha concebido históricamente como un ritual en las distintas latitudes y orígenes del mundo en los que se cultiva esta planta. Éste pequeño espacio recoge de alguna manera esa multitud de imaginarios, su potente y arquetípica forma busca acoger a las personas que acceden a él y acompañarlas durante esos minutos con una propuesta estética que ‘irradie’ de algún modo esos instantes; anhela provocar que la calidad y la excelencia con la que Sans&Sans selecciona y trata el producto (y todo lo que le envuelve) estén representados en éste punto de venta de reducidas dimensiones. Apropiarse tanto de las ideas del propio edificio, que cobija nuestra propuesta, como de las referencias citadas pone de relieve la importancia del peso de la historia: usándola adquiere otro significado, más allá del mero estudio de la misma.