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CASA AA

VIVIENDAS

Description

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  • Superfícies vivenda: 400 m2
  • Superfícies jardín: 1.200 m2
  • Obra original: Antoni Amargós arquitecto, 1974-76
  • Localización: Sant Just Desvern, Barcelona
  • Fecha rehabilitación: 2016-2020
  • Equipo redacción proyecto: G.Marcuerquiaga arq., David Pérez, Rubén Jiménez, Tiaré Gálvez
  • Arquitecto asociado rehab.: Mario Cortés
  • Paisajista asociada rehab.: Esther Ribas
  • Fotos: Eugeni Pons / Arquitectura y Diseño - RBA
  • Estilismo: Allan Stuart
  • Vídeo: Carlos Pericás
  • La casa fue proyectada y construida por el arquitecto Antoni Amargós Altisent (Barcelona, 1940) entre los años 1974 y 1976 en una parcela en esquina de 1.200 m2. Está emplazada en el nucleo histórico de la población de Sant Just Desvern, dentro del área metropolitana de Barcelona. El edificio principal consta de 3 plantas: baja (zonas comunes y servicio), primera (5 dormitorios) y semi-sótano (sala de juegos, antiguo garaje-trastero y sala de máquinas); que en total suman unos 400 metros. Además en el mismo solar existen un pequeño pabellón de invitiados de 40m (utilizado como taller de arte) y una imponente construcción de estilo modernista, a modo de “belvedere", en la esquina del jardín. El proyecto ha tenido como principales objetivos la rehabilitación tanto de los interiores como también de los jardines y la piscina, construyendo un garaje de nueva planta junto al acceso principal desde la calle. Esto ha supuesto reconsiderar las circulaciones, recorridos y usos de todo el exterior y el jardín, cuyo desarrollo se ha realizado conjuntamente con la paisajista Esther Ribas, que ha acometido una revisión y propuesta completa de todo el exterior a nivel botánico. A su vez la glorieta modernista incluida en el catálogo del patrimonio arquitectónico de la población -construida en 1914 por el arquitecto Marcel.lià Coquillat- situada en la esquina de la misma parcela ha sido objeto de algunas actuaciones para su restauración. Se ha procurado hacer prevalecer el fuerte espíritu de modernidad de 1974, en la que hasta ahora había sido la casa del arquitecto y su família. Antoni Amargós fue colaborador, a finales de los años 60, de uno de los fundadores del GATCPAC, J.L. Sert (Barcelona, 1901-1983). Esta casa fue una de sus primeras obras, construida con un ladrillo macizo, de fabricación semi manual, producido en una tejería muy cercana. Nos encontramos por tanto ante una obra en la que el actual concepto de KM 0 ya está muy presente. A ese concepto también remitimos nosotros su revisión y rehabilitación. El módulo de 30 cm de esta pieza fue la base de todo el proyecto de Antoni Amargós, todas las proporciones y su arquitectura, en esta obra, se refieren a ese módulo, multiplicado. En ella se acumulan y poligrafían primeras intenciones del autor en la que aparecen un amplio abanico de influencias contemporaneas para materializar una arquitectura contundentemente culta, como si de un primer manifiesto se tratase. Y es con sumo respeto ante tal reto que nos propusimos asumir el encargo. Durante el proceso del proyecto revisamos los planos originales en el archivo personal del autor para descubrir una primera y detalladísima versión del proyecto original -aún más contundente-. A su vez nos incitó a seguir con la búsqueda y exploración de otras obras del mismo arquitecto, en muchos casos compartidas con el arquitecto Albert Illescas, uno de sus socio durante muchos años. En ese proceso de búsqueda y conocimiento de los modos de hacer de Antoni Amargós, y de la mano de su hijo Albert y de el arquitecto Mario Cortés, socio del estudio de A.Amargós, fuimos encontrando y visitando una extensa obra construida, poco conocida -nunca publicada- pero de gran actualidad, en un radio muy cercano a su casa familiar.Los interiores de nuestro encargo tenían ciertos elementos de gran valor compositivo y constructivo que se han respetado, mantenido y restaurado. Se han modificado puntualmente algunos tabiques y eliminado algunos elementos para conseguir una mejor fluidez en los espacios y sobre todo se ha buscado potenciar las bondades de la arquitectura preexistente acometiendo unos nuevos pavimentos tanto en todo los interiores como en los exteriores, sumándose a las intervenciones en los grandes banos de fachada, sustituyendo puntualmente las antiguas carpinterías de madera por unas nuevas de perfil oculto en aluminio lacado negro; Se han mantenido y restaurando los porticones de librillo en madera lacada, con su color original: vermellón. De esta manera se han mejorado, aún más si cabía, la fuertes conexiones interior-exterior de toda la casa, en la que los interiores a nivel de jardín se perciben ahora casi como si de un pabellón se tratasen. Se han restaurado todas las demás ventanas originales, en madera de pino melis, sustituyendo sus vidrios monolíticos de 4 mm, por unos nuevos vidrios de cámara bajo emisivos. Se han renovado todas las instalaciones de la casa, aportando un nuevo sistema de clima mediante máquinas que quedan escamoteadas en diversos muebles debido a la dificultad de plantear un sistema centralizado sin malbaratar la configuración original de los espacios y sus ajustadas proporciones en altura. Una decisión importante ha sido la de preservar las piezas de alicatado esmaltado de 15x15cm en la cocina y el baño del dormitorio principal, entendiéndolos como una parte importante de la preexistencia y atendiendo al juego de volúmenes configurados y acabados con este material en esos dos ámbitos de la casa. Se han acompañando de nuevos tratamientos en el resto de superfícies acordes con esa materialida preestablecida. La madera de pino melis también ha ido reapareciendo por todos los espacios de las zonas nobles de la casa, mediante un laborioso proceso de decapado para extraer las capas de barniz que la habían ido oscureciendo hasta provocar su desaparición casi por completo como material cualificador de la atmósfera. Se ha tratado de nuevo con aceite. Es en los exteriores donde la intervención se ha planteado de manera mucho más intensa tanto en su materialidad como en su formalización. Los jardines y la piscina han sido sometidos a una total revisión y renovación. Recuperar el eje de acceso principal desde la puerta de la calle hasta el intersticio de ingreso a la casa y volver a hacer emerger su función de gran vestíbulo exterior y conectarlo además con la nueva pieza del garaje y su vestíbulo propio era otro de los vectores principales de nuestro proyecto. Se ha utilizado un pavimento continuo -de base cemento- en todo el perímetro exterior de la casa para ofrecer continuidad con la actuación en el interior en el nivel de la planta jardín. Para el resto de zonas de exterior se han sustituido las antiguas baldosa des 30x15 cm esmaltadas (muy maltrechas) por un nuevo solado de piedra San Vicenç, en formato 30x60 cm procedente de una cantera de la zona (en los ámbitos de circulación y piscina) y colocado a junta abierta; o una tarima de madera de pino en gran formato de 15x3 cm, en las nuevas áreas de estar exterior, que ayudan a percibir esas partes del jardín como espacios habitacionales, al aire libre. En esta parte del proyecto es en la que se han repensado por completo los usos y ha posibilitado el encaje del garaje de nueva planta, excavando 1 m bajo la cota del terreno hasta llegar a la de la calle principal , aportándole además un nuevo vestíbulo exterior en el que se ha rediseñado la escalera exterior que ahora da acceso desde el garaje al jardín principal y la piscina. En referencia a la iluminación interior se han recuperado y restaurado una serie de apliques y aparatos originales ya existentes, cuyo diseño nos parecia que mostraba coherencia con el conjunto y conectaban de alguna manera la obra original con la actual rehabilitación. Además se han incorporado pequeños y discretos focos embebidos en los forjados, así como algunas lamparas decorativas en dormitorios, baños y zonas comunes. En el exterior se ha diseñado un tipo de iluminación que acentúa las piezas botánicas más relevantes y la arquitectura muraria que ordena la complejidad de los distintos niveles y ámbitos del jardín. La propuesta de mobiliario es una mezcla de elementos ya existentes en la casa del arquitecto, como las sillas Tonet, con la incorporación de piezas más contemporaneas. Se han incorporado también algunos clásicos como la butaca BKF, el sillón Longue de los Eames y diversas lámparas de Miguel Milá o Lluis Porqueras, de los catálogos de Santa&Cole y Marset, diseñadas en la misma época en que se construyó la casa. Como continuidad a la estrategia KM0, y de la misma manera que venimos haciendo hace ya muchos años en otros proyectos, se han reutilizado elementos originales del edificio, usándolos de nuevo y dándoles otro lugar o función. Algunas puertas de pino melis se han convertido en elementos de mesa o repisa en los rellanos de la escalera principal de la casa, por ejemplo. Con la madera de las antiguas carpinterías de pino -sustraídas y sustituidas por unas correderas nuevas de aluminio- se han fabricado nuevas puertas cristaleras para el pequeños pabellón junto a la entrada de la casa, facilitando una mejor relación visual de ese espacio con el exterior. Mantener el fuerte carácter que nos encontramos inicialmente ha estado en el trasfondo de todas las decisiones de proyecto. Crear cierto contraste entre lo nuevo y esa preexistencia, mediante un lenguaje que los conecte. En ese sentido el garaje de nueva planta se concibe como un volumen que se muestra contundente hacia la calle, pero mucho más discreto hacia el jardín y la casa. El hecho de que esté semiundido con respecto al nivel del jardín principal y la piscina así lo facilita. Es capaz de construir una nueva narrativa proyectual en continuidad con el resto de actuaciones en el exterior que se van diluyendo hacia el interior. Nos encontramos desde el principio ante un serio reto. Consistente en encontrar la manera de actualizar, casi 50 años después, un casa-manifiesto muy pensada y acotada; pero con un jardín en el que aún existía un posible recorrido para poderlo llevar hacia una domesticidad más amable, mediante una nueva lectura de sus usos y posibilidades. Es desde ahí que entendimos que el jardín podía ser el nuevo “estar” de la casa en el que la propuesta y configuración de los pavimentos y sobre todo las nuevas masas vegetales con sus distintos colores y volúmenes plantados, cambiantes durante las distintas estaciones, cumpliesen la misma función de acompañamiento y creación de atmósferas que los acabados o muebles en un interior; en definitva, diseñar un exterior como si de un interior se tratase.